27/6/16

Blog: ¿Cómo escribir?

Consejos para escritores
¿Cómo Escribir?
Cuando me planteé escribir en serio, es decir, volver la escritura un ejercicio diario, realicé una búsqueda exhaustiva de las mejores estrategias o técnicas para escribir. Quería seguir los pasos de algunos escritores famosos, seguro de que, al imitarlos, encontraría una receta universal para ser un gran escritor. Estaba increíblemente equivocado.

Preguntas como ¿cuántas horas al día debía escribir?, ¿cuál era la mejor hora para escribir?, ¿dónde era el mejor lugar para escribir?, ¿qué carrera universitaria debía estudiar para ser un gran escritor?, quedaron sin respuesta o, mejor dicho, tuvieron muchas de ellas.

Algunos escritores aseguraban que la hora por excelencia del día para escribir era por las mañanas pues las ideas estaban más frescas, mientras que otros aseveraban que no había nada mejor como la tarde pues todo estaba en calma. Con la pregunta de cuántas horas debía escribir encontré escritores perezosos que le dedicaban solo diez minutos diarios, diferentes a los energéticos, como Stephen King, que podían pasar horas y horas con pluma en mano e ideas volando – suerte que no me topé con George Martin y “su párrafo semanal”.

Escuchar los pájaros escritores
Distracciones
Muchos escritores preferían el sofá más cómodo de su hogar para escribir, mientras que otros, como J.K Rowling, se decantaban por salir a cafeterías a concentrarse usando el ruido de la multitud. Un gran número de literatos aseguraban escribir mejor con música a todo taco – Stephenie Meyer decía que le rendía más cuando escuchaba bandas de rock pesado a todo volumen -, sin embargo, los más conservadores se sentían impedidos para escribir incluso si escuchaban a un pájaro cantar.

En el punto de qué estudiar para ser un genio literario no me pude encontrar con una mayor incongruencia: Edgar Allan Poe no hizo estudios universitarios, H.G Wells fue biólogo, Isaac Asimov era bioquímico; de hecho, muy pocos, como Tolkien o Cortázar, estudiaron alguna carrera afín a la literatura.  

Al final, no pude sacar ninguna conclusión en limpio. La imagen que me dibujé de los escritores fue la de unos seres erráticos y caprichosos que no tenían ley. Ni siquiera, hablando de redacción, gramática y ortografía podían ponerse de acuerdo, pues escritores como Fernando Vallejo o Saramago preferían prescindir de reglas que limitaran su creatividad, mientras que otros elegían ser pulcros y concretos en su trabajo.

Yo, como el pequeño joven que quería seguir a sus grandes héroes, se encontró en un laberinto de opciones que parecían no llegar a ningún lado…, o al menos así fue hasta que identifiqué ese punto en común que tanto estaba buscando.

consejos para escritores
Escribir es un arte muy personal
Entre biografías, entrevistas y lecturas logré hallar dos elementos repetitivos en el discurso que al principio ignoré por considerarlos “palmaditas en la espalda”. Pero realmente no era así; si todos los escritores lo decían, debía ser por una razón, y, la verdad, era algo que ya tenía interiorizado desde mucho antes de iniciar la búsqueda. No se trababa de otra cosa que leer mucho y escribir siempre que se pudiera. Tan simple como eso. Las únicas herramientas que necesita un escritor.

De esta manera, comprendí que leyendo podía descubrir qué clase de escritores me gustaban y poder construir mi propio estilo literario, me llevó a saber cuáles eran mis novelas favoritas y qué clase de libros quería escribir en el futuro. Leyendo pude aprender lo que muchos cursos intentan enseñar, pero no lo logran.

Mejor hora para escribir
En las noches encuentro más musas
Por otra parte, entendí que “escribir siempre que puedas” no es una orden para escribir todo el tiempo, en realidad, es un consejo. Al garabatear ideas descubrí que en la noche me encontraba con mis mejores musas, que tenía días en los que no lograba separarme del teclado y que en ocasiones no quería revisar ninguno de mis textos. Al escribir en espacios abiertos, ruidosos y públicos comprendí que necesitaba un techo sobre mi cabeza y un lugar ligeramente silencioso para inspirarme.

Es curioso, pero no fue hasta que contradije a todos mis escritores favoritos, que dejé de copiar historias y pude crear mi propio universo. Un universo que espero poder compartir algún día con todo el mundo.

Fue así que aprendí a escribir. 

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